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El mundo funerario

Sala XIII
Los ritos funerarios romanos ponían de manifiesto su temor al más allá. Se celebraban velatorios, cortejos fúnebres, banquetes, o música y danzas a lo largo de varios días. El difunto habitualmente se enterraba con un ajuar y ofrendas que podían incluir alimentos, ungüentos, objetos cerámicos y de vidrio, adornos personales y una moneda en la boca como pago para el paso a la otra vida. Los romanos practicaron tanto la cremación como la inhumación, y sus cementerios se ubicaron preferentemente junto a las vías de acceso a las poblaciones. Las cremaciones se depositaban en urnas y las inhumaciones en una simple fosa, tumbas de tejas, ánforas, sarcófagos de madera, piedra o plomo, o en monumentos funerarios. Los sepulcros eran individuales o familiares y podían tener inscripciones alusivas a los difuntos.

Vitrinas

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